Galápagos, ¿por dónde empezar?

Espacializando perturbaciones y priorizando acciones de conservación en uno de los archipiélagos más icónicos del mundo

A pesar de su valor icónico, el archipiélago de las Galápagos está cambiando de modo dramático. Sus especies nativas están declinando o han desaparecido del todo como resultado de la pérdida de hábitat a gran escala, así como por la invasión de plantas y animales exóticos. La presión sobre este archipiélago se está incrementando debido al aumento en su número de habitantes, y a la inmensa cantidad de turistas que cada vez más visitan sus islas. Sin embargo, aunque los impactos antropogénicos siguen en aumento, han sido pocos los esfuerzos para evaluar su magnitud en todas las islas o entre los diferentes tipos de vegetación presentes.

Figura 1. Modificación de hábitat en Santa Cruz de acuerdo a diferentes zonas de vegetación. El mapa resalta que la mayor modificación ha sucedido en las zonas húmedas y muy húmedas. Las líneas de contorno corresponden a 200 m.

Figura 1. Modificación de hábitat en Santa Cruz de acuerdo a diferentes zonas de vegetación. El mapa resalta que la mayor modificación ha sucedido en las zonas húmedas y muy húmedas. Las líneas de contorno corresponden a 200 m.

Este es un paso fundamental para priorizar acciones encaminadas a resolver este problema. Teniendo en cuenta la pérdida de especies y la creciente lista de especies amenazadas, los esfuerzos de conservación deberán estar enfocados en mantener y restaurar tanta vegetación nativa como sea posible.

“Estos resultados contradicen la noción generalizada de un archipiélago de las Galápagos prístino poco afectado por los humanos. ”

Sin embargo, la evaluación de la situación actual ha sido reconocida como un prerrequisito para tomar acciones de manera estratégica. Un equipo de biólogos de la conservación y administradores de recursos naturales dirigidos por el Dr. James Watson, un investigador asociado del Applied Environmental Decision Analysis Research Hub (Nodo de Investigación para el Análisis de Decisiones Ambientales Aplicadas), llevaron a cabo el primer análisis espacial de degradación antropogénica de los principales tipos de vegetación en las islas de este archipiélago. Este trabajo fue publicado en la revista científica Oryx (Watson et al. 2009).

“Cada una de las islas en el archipiélago es diferente, lo cual hace que nuestra evaluación no sea un proceso sencillo”, explica Watson. “Cada isla tiene una historia evolutiva distinta, así como características biológicas y geográficas específicas. Sin embargo, una condición común a todas ellas es la presencia de zonas altitudinales estrechas de vegetación debido a las condiciones áridas y cálidas a elevaciones bajas, las condiciones húmedas y templadas en las partes altas, y las condiciones más húmedas de barlovento en las porciones sur de las islas.En nuestro estudio usamos estas zonas de vegetación como unidades espaciales para comparar cambios a través del archipiélago.”

Figura 2. El archipiélago de las Galápagos se encuentra bajo una creciente amenaza debido al incremento del turismo. (Fotografía: Sam Banks).

Figura 2. El archipiélago de las Galápagos se encuentra bajo una creciente amenaza debido al incremento del turismo. (Fotografía: Sam
Banks).

En su análisis, los investigadores espacializaron estas zonas de vegetación a través de todas las islas con asentamientos humanos. Luego cuantificaron el impacto de las actividades antrópicas en cada una de las áreas correspondientes a diferentes tipos de vegetación. Para ello, calcularon el área de cada isla que ha sido degradada significativamente por la ocupación humana o por plantas exóticas invasoras (ver ejemplo en Fig. 1).

En general, la investigación encontró que 37,833 ha (5.5%) del archipiélago han sido degradadas totalmente. Las islas que han recibido el mayor impacto antropogénico son Santa Cruz (la más poblada) e Isabela (la más grande). Cuando se consideraron los diferentes tipos de vegetación, las zonas húmedas y muy húmedas fueron las más afectadas por presiones antrópicas (29 y 45% respectivamente). En San Cristóbal, el porcentaje de transformación alcanza el 100% en la zona muy húmeda y el 94 % en la zona húmeda, mientras que en Santa Cruz es del 76% y 88% respectivamente.

Estos resultados contradicen la noción generalizada de un archipiélago de las Galápagos prístino poco afectado por los humanos. A pesar del poblamiento relativamente reciente de las islas (el primer asentamiento humano fue establecido en Floreana en 1832), el impacto humano en esta región ya es sustancialmente evidente. La transformación de las áreas más fértiles y aptas para la agricultura ha sucedido a gran escala a elevaciones altas a expensas de vegetación nativa. A pesar de esto, la agricultura ha sido viable sólo marginalmente como una actividad económica. La mayoría de las tierras usadas para este propósito ahora yacen abandonadas y cada vez más infestadas por especies exóticas.

Aun cuando no es posible diagnosticar todas las implicaciones de la pérdida de vegetación de las zonas húmeda y muy húmeda de dos de las islas más grandes, las consecuencias de aquel proceso en especies nativas ya son evidentes. Varias especies nativas de plantas están ahora confinadas a parches aislados y la distribución de muchas especies de aves se ha reducido considerablemente. Los investigadores advierten que estos resultados son probablemente subestimaciones, ya que la espacialización del impacto humano en algunas zonas de vegetación es incompleta y el análisis no consideró el efecto de especies introducidas de animales. Sin embargo, esta investigación pone en evidencia la urgente necesidad de dar prioridad a esfuerzos de restauración en zonas de vegetación húmeda y muy húmeda, así como de mejorar la información espacial del archipiélago.

Figura 3. Uno de las especies más icónicas de este archipiélago es la iguana terrestre de las Galápagos. En el pasado fueron tan comunes en algunas de las islas, que Charles Darwin anotó “por un tiempo no pudimos hallar un sitio libre de sus madrigueras donde armar nuestra única carpa”. La población de este reptil ha sido severamente diezmada por animales introducidos, como cerdos, ratas, gatos y perros. Esta especie está actualmente considerada como Vulnerable por la UICN. (Fotografía: Sam Banks.)

Figura 3. Uno de las especies más icónicas de este archipiélago es la iguana terrestre de las Galápagos. En el pasado fueron tan comunes en algunas de las islas, que Charles Darwin anotó “por un tiempo
no pudimos hallar un sitio libre de sus madrigueras donde armar nuestra única carpa”. La población de este reptil ha sido severamente diezmada por animales introducidos, como cerdos, ratas, gatos y
perros. Esta especie está actualmente considerada como Vulnerable por la UICN. (Fotografía: Sam Banks.)

“Aún cuando este es un análisis espacial relativamente sencillo y preliminar, este estudio es un primer paso de mucha importancia, dado que identifica los lugares donde las actividades humanas han tenido un impacto directo en las islas”, comenta Watson. “Mediante este análisis, fue posible distinguir que mientras algunos ecosistemas aún están en condición prístina, otros – especialmente aquellos en zonas altamente productivas – han sido transformados en más del 90%. Claramente, las especies que habitan estos ecosistemas severamente afectados son las que están bajo mayor presión y son las que tienen mayor prioridad para inversiones de conservación”.

El próximo paso, en el cual estamos trabajando desde ahora, es priorizar acciones de conservación usando el protocolo de priorización desarrollado por el Australian Research Council, Centre of Excellence for Environmental Decisions (ver Decision Point # 29, en inglés). Esto nos permitirá priorizar acciones de conservación específicas que permitan revertir las tendencias de pérdida de biodiversidad observadas actualmente en el archipiélago. Una vez concluya este análisis, la administración del Parque Nacional Galápagos contará con claras directrices para destinar recursos financieros donde son más requeridos.

Figura 4. El número de turistas está aumentando a una tasa anual del 9%. (Fotografía: James Watson.)

Figura 4. El número de turistas está aumentando a una tasa anual del 9%. (Fotografía: James Watson.)


Más información: James Watson jameswatson@gmail.com

Referencia

Watson J, M Trueman, M Tufet, S Henderson & R Atkinson (2010). Mapping terrestrial anthropogenic degradation on the inhabited islands of the Galapagos Archipelago. Oryx 44: 79-82.

Traducido por Eduardo Gallo-Cajiao del artículo original publicado en DP #37.


En una encrucijada…

E01_01_Page_15_Image_0003Ubicadas aproximadamente a 1,000 km de la costa ecuatoriana, el archipiélago de las Galápagos es un lugar muy especial tanto como por su biodiversidad única como por su relevancia histórica. Por supuesto, fue la visita de Darwin a este archipiélago en 1835 la que llevó a la descripción de numerosas especies, muchas de las cuales fueron fundamentales en la formulación de su teoría de evolución. No obstante, el archipiélago de las Galápagos se encuentra ahora en una encrucijada: su ocupación humana tardía le ha permitido retener la mayoría de su diversidad original de especies, pero su degradación ecológica ha sido rápida como resultado de la urbanización, así como de los impactos de especies exóticas. Presionado por mercados internacionales de turismo y demanda por recursos marinos, el archipiélago es actualmente objeto de un acelerado crecimiento económico y poblacional, con un incremento poblacional anual de 6.4% para residentes y 9% para turistas. Estas tendencias de desarrollo han coincidido con la documentación de 18 extinciones en las islas y la categorización de 200 de sus 383 especies de plantas y animales terrestres bajo alguna categoría de amenaza de acuerdo a la UICN. (Imagen por Sam Banks)


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