Editorial de Latino América

Conservando el futuro en comunidad

Por Pablo Marquet (Profesor de Ecología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile).

En francés, existen dos maneras de hablar sobre el futuro: le future y l´ avenir. La primera se condice con la noción de hacia dónde vamos, la segunda con lo aquello que impactará nuestro camino, o lo que viene, y que muy probablemente será la consecuencia de nuestros actos.

Pero ¿a dónde vamos? Definitivamente vamos a profundizar nuestra condición humana actual de hiperdensidad y desigualdad. Un mundo que va a estar, en todo los sentidos posibles de la palabra, incapaz de ver más allá de nuestras narices, sumido en la oscuridad de un humanismo alienante, que nos ha hecho erigirnos como la medida de todas las cosas, el ser racional, la conciencia del universo. Patrañas. La verdad es que no existe fundamento para nuestra existencia y si somos algo, somos el otro. Antes de continuar, déjenme darles un pequeño aviso acerca de lo que están leyendo; es un ensayo en un revista de conservación que intenta vincular la ciencia de la conservación con la toma de decisiones. El punto de mi ensayo es que el problema humano, el problema de la conservación y en última instancia todos los problemas, pasan por una concepción del hombre en el mundo. Como alguna vez dijo el filósofo Alexandre Koyré, antes de una revolución científica es necesaria una revolución filosófica. A ambas cosas quiero contribuir con este ensayo.

Pero volvamos a donde estábamos, ¿qué significa esto de ser el otro? Significa que nos construimos en comunidad, de hecho, somos nuestra comunidad. Esto es consecuencia de que una de las dinámicas característica del fenómeno humano es que, en lo humano, llega a su mayor expresión la capacidad de aprendizaje social, es decir el aprender del otro o copiar los comportamientos, los sonidos que emite o lenguaje, el cómo piensa el otro. Desde que nacemos, en nuestro entorno perinatal nos empezamos a construir con el otro en una dinámica de enseñanza y aprendizaje. En esta interacción dinámica de aprendizaje social generamos lo que se denominada cultura y a su evolución acumulativa que por lo demás no es privativo de lo humano, sino que se expresa con distinto grado en distintos seres vivos. El problema surge cuando vivimos en una cultura que niega al otro, que piensa que el individuo se debe a sí mismo, que no le debe nada a nadie y por lo tanto es legítimo maximizar la ganancia y el bienestar individual. Este es el mundo del llamado Homo economicus (HC). Este HC dice que la verdad no existe, niega a su comunidad y su historia biológica y se refugia en una narración del mundo que desconoce lo más fundamental de su existencia: su comunidad. Aquí están los liberalismos y todos aquellos sistemas políticos que avalan la existencia del HC y niegan el fenómeno humano como construcción con el otro. Ahora este otro es también el otro humano y el resto de mundo que experimentamos, es una pradera, una playa, un pájaro, es el resto de la naturaleza. Aquí estamos, y vamos hacia una versión aún más extrema de lo mismo. La negación del otro y de nosotros mismos. La negación de la naturaleza. La negación del cambio climático. Todo se niega en pos de rectificar la existencia de lo que no existe! Cul de sac.

¿Qué es lo que viene? Lo que viene, si no hacemos algo que lo impida, es la consecuencia de nuestros actos y será portentosa. Un acto a la altura de lo que somos, una fuerza bio-geo-física, que ha transformado nuestro planeta en una casa pequeña llamada antropoceno, la constatación de nuestra miseria planetaria. Un grupo de científicos de los cuales fui parte nos reunimos para pensar este futuro probable y el rol de la ciencia ecológica y la teoría en poder cambiarlo o predecirlo. La conclusión fue que es muy probable que cuando seamos 9 billones la transformación de nuestro planeta alcanzará niveles tales que se traducirán en alteraciones importantes del estado de la biosfera. No quiero ser pesimista, pero al final del día, el planeta es finito. Esto implica que los conflictos entre los usos industriales y productivos del espacio geográfico y la conservación serán cada vez más evidentes, así como las crisis de gobernanza asociadas a una gran masa de refugiados políticos, climáticos y económicos que se moverá por el planeta. Esto va a ser particularmente fuerte en el continente Americano en las próximas décadas.

¿Qué podemos hacer? El problema es urgente y por lo tanto demanda soluciones rápidas para salvar al paciente (nosotros en el mundo), pero luego hay que preocuparse por su calidad de vida y por superar la patología crónica que lo aqueja. Respecto de lo primero, es imprescindible proteger y mejorar los sistemas de áreas protegidas para que sean resilientes ante cambios globales y especialmente cambios en el clima. Segundo, fortalecer las instituciones asociadas a la conservación creando, por ejemplo, una red internacional de ministerios del ambiente que permita coordinar acciones de conservación, sobre todo entre aquellos países que comparten ecosistemas, como los países andinos y amazónicos. Tercero, hay que empoderar al ciudadano creando mecanismos simples que permitan obtener información rápida sobre los procesos y el origen de las materias primas presentes en los bienes de consumo y su huella ecológica. Hay, que pensar dos veces por quien votamos y qué es lo que consumimos. Sin embargo, sino atacamos el problema de fondo, la deslocalización de la existencia humana, la pérdida del sentido de comunidad, la falta de una reflexión crítica sobre el fenómeno de lo vivo y el fenómeno de lo humano, el miedo a una deconstrucción radical que nos ponga de regreso en el mundo como uno más, solo habremos postergado el desenlace y la gran crisis que se cierne. Enseñar a nuestros hijos y nietos, a nuestros alumnos, sobre el valor del otro, del mundo en que vivimos, enfatizar la importancia de cultivar una nueva ética. Reflexionar profundamente en la deslocalización de nuestra existencia y luego hacer la revolución que cambiará el mundo. Peccata minuta!

Más información: Pablo Marquet (pmarquet10@me.com).

 

 

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