¿Cuáles aves conservamos primero?

De prioridades nacionales a acciones locales

Por Natalia Ocampo-Peñuela (Duke University)

Iridosornis porphyrocephala

Iridosornis porphyrocephala

Las aves son unos de los animales más carismáticos en el mundo. ¿Quién no disfruta de sus trinos mañaneros? ¿O sus visitas a nuestros jardines? Además de ser carismáticas, las aves también son excelentes indicadores de la condición de un ecosistema. Por ejemplo, un bosque en el que haya habido tala selectiva puede parecer intacto en apariencia, pero al revisar la comunidad de aves presentes, puede observarse que las aves que prefieren bosques maduros, o que evitan los bordes del bosque, han desaparecido. Igualmente, las aves son indicadores de otra diversidad biológica. Usualmente en sitios con alta diversidad de aves, hay abundancia de otras especies importantes. Ciertos lugares que son valiosos para la conservación de las aves, también lo son para muchas otras especies, haciendo de las aves un grupo ¨sombrilla¨. Algunos ejemplos de famosas especies sombrillas son los felinos que requieren amplios territorios para sobrevivir.

El ideal de conservación sería proteger todas las especies de aves, y ¿quién no quisiera lograr esto? Queremos evitar la extinción de especies a como dé lugar, y los biólogos y ecólogos de la conservación trabajamos hacia ese objetivo. Sin embargo, actualmente, esta visión utópica de la conservación no es del todo posible. Debemos transformar nuestra visión en acciones locales tangibles que permitan generar acciones de conservación a distintas escalas. La principal limitación de toda actividad de conservación es la disponibilidad de tiempo, así como de recursos, ya sean estos económicos o logísticos. En el caso de las aves, nos vemos forzados a escoger cuáles de las 10,000 especies de aves debemos proteger primero. Esta decisión es, desde luego, difícil y requiere sacrificios. ¿Protegemos primero las aves más bellas? ¿Las más raras? ¿Las más comunes? ¿O quizá nuestras preferidas?

Varios biólogos de la conservación argumentan que debemos proteger primero las que están en mayor riesgo de extinción y, en consecuencia, en necesidad de acción urgente. Hay dos tipos de especies que están en esta categoría: 1) especies endémicas, o aquellas que se encuentran solo en un lugar y en ninguna otra parte del mundo y que, de desaparecer de esos lugares especiales, se extinguirían; y 2) especies amenazadas de extinción, por ejemplo especies susceptibles a la deforestación y la cacería, y aquellas con distribuciones restringidas. Si identificamos áreas en donde especies de ambas categorías habitan, podemos encontrar esas áreas que necesitan acciones urgentes de conservación.

¿Pero cómo es posible conservar estas especies en el país con mayor diversidad de aves del mundo? Colombia, ubicada en el nor-occidente de Suramérica, tiene tres ramificaciones de los Andes, costas en dos océanos, porciones de la selva amazónica y de los llanos orientales, y como resultado alrededor de 1,900 especies de aves. En menos del 1% de la superficie terrestre, este país tiene el 20% de las especies de aves del mundo. Adicionalmente, la diversidad de otros grupos biológicos también es muy alta en este país. De estas 1,900 especies de aves, 72 son endémicas de Colombia y no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Actualmente, 68 especies de aves están en peligro de extinción en el país, y la cifra aumenta cada año. La deforestación, la minería, la tala selectiva, la cacería, y el cambio climático son todos factores que aumentan el riesgo de extinción de estas aves.

El objetivo final de mi trabajo en conservación es identificar áreas para la compra de tierras para restaurar o conservar el bosque actual. Este es una de los muchos mecanismos de conservación que existen. Otros ejemplos pueden ser: los acuerdos de conservación, la conservación por comunidades, implementar prácticas de producción amigables con la biodiversidad, las servidumbres ecológicas, así como las reservas naturales privadas, entre otros.

Teniendo en cuenta la alta diversidad de aves en Colombia, primero identifiqué la región más importante para la conservación de aves en riesgo de extinción (endémicas y amenazadas). Para lograr este objetivo, recopilé información sobre la distribución de las aves colombianas. Escogí las especies que son endémicas en Colombia, o cuyo rango de distribución fuera menor a 100,000 Km2. Luego de seleccionar 170 especies que cumplieron con este criterio, agregué sus mapas de distribución para encontrar áreas con altas concentraciones de estas especies importantes. La Figura 1 muestra los resultados de este mapa para Colombia, así como el mapa de concentración de especies amenazadas de extinción. Lo primero que observamos es que los Andes Occidentales tienen una alta concentración de especies importantes para la conservación (Fig 1A). Las especies amenazadas están principalmente en las tres ramificaciones de los Andes, distribuidas casi equitativamente.

P4 Figure 1a

Figura 1. a) Mapa de concentración de especies de aves endémicas y de rango restringido en Colombia. b) Mapa de concentración de especies de aves amenazadas de extinción (Categorías: En peligro crítico (CR), En peligro (EN), Vulnerable (VU)) en Colombia. Los Parques Nacionales están delineados en negro.

Luego de identificar los Andes Occidentales como el área prioritaria para la conservación de las aves en Colombia, me enfoqué en analizar los mapas de distribución de las aves existentes, para las 100 especies endémicas y de rango restringido que se encuentran en los Andes Occidentales. Basada en mi experiencia de campo, y en listas de otros ornitólogos, pude actualizar los mapas de distribución de 61 de las especies que estudié para mostrar con mayor precisión su distribución. Si no hubiera actualizado estos mapas y hubiéramos tomado decisiones de conservación usando solo los mapas actuales, habríamos omitido áreas importantes para las aves en el Norte y Sur de los Andes Occidentales (Figura 2b). Incluso después de actualizar los mapas de distribución, estos aun incluyen áreas que no son aptas para algunas especies. Por ejemplo, la Tangara Multicolor prefiere bosques entre 1,300 y 2,000m de altura sobre el nivel del mar. En los mapas actuales hay zonas que no se encuentran a esa altura, y además sin bosque. El proceso que apliqué para asegurarme de no incluir áreas no aptas para esa especie, fue refinar los mapas por preferencias de elevación y presencia de bosque. La Figura 2c muestra los mapas refinados por elevación, y la Figura 2d muestra estos mismos mapas con la refinación adicional por bosque. En los mapas finales entonces tenemos únicamente áreas de la elevación correcta y que aún tienen bosque. Como se puede observar en el último mapa, luego de refinar los mapas por cobertura boscosa, se pierden bastantes áreas que han sido taladas, reduciendo la distribución de las aves (y otras especies), y aumentando sus niveles de amenaza.

Figura 2. a) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) basado en información original de BirdLife International y Nature Serve. b) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) después de actualizaciones en su rango de distribución. c) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) después de actualizaciones y refinado por elevación. d) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) después de actualizaciones y refinado por elevación y hábitat.

Figura 2. a) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) basado en información original de BirdLife International y Nature Serve.
b) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2)
después de actualizaciones en su rango de distribución.
c) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) después de actualizaciones y refinado por elevación. d) Mapa de la concentración de aves endémicas y de rango restringido (<100,000Km2) después de actualizaciones y refinado por elevación y hábitat.

Una vez identificadas las áreas importantes para las aves, avanzamos hacia acciones locales de conservación. Contando con esta información, buscamos aliados locales en los Andes Occidentales y encontramos a la Fundación Colibrí, que tenía una pequeña reserva natural de la sociedad civil llamada Mesenia-Paramillo (estrella azul en la Figura 2). La ubicación de esta es ideal entre dos Parques Nacionales (Orquídeas y Tatamá). Decidimos entonces que este lugar sería ideal para la compra de tierras para conservar y restaurar el bosque. Con apoyo de la Fundación Saving Species, y donaciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – IUCN Holanda pudimos donar dinero a Fundación Colibrí para aumentar el área de Mesenia-Paramillo de 600 a 3,600ha. La Figura 3 muestra la ubicación regional de Mesenia-Paramillo. La restauración del bosque en esta reserva contribuye a mantener la conexión entre el área de conservación de la derecha (en azul), y el gran bloque de bosque continuo a la izquierda. Incluso la compra de un área de 3,000 hectáreas puede contribuir a mejorar la conservación de un área regional, brindando un hábitat mayor a las especies que habitan estos bosques.

Figura 3. Ubicación de la Reserva Natural de la sociedad civil Mesenia-Paramillo en la región. Azul: áreas protegidas regionales. Naranja: resguardo indígena. Rojo: Área Importante para la Conservación de las Aves.

Figura 3. Ubicación de la Reserva Natural de la sociedad civil Mesenia-Paramillo en la región. Azul: áreas protegidas regionales. Naranja: resguardo indígena. Rojo: Área Importante para la Conservación de las Aves.

Mediante este sencillo ejercicio de conservación, hemos llevado prioridades nacionales hasta acciones locales. Este es solo uno de los muchos ejemplos exitosos en los que los científicos se han aliado con organizaciones locales para hacer una diferencia. ¡Invitamos a todos a contribuir con acciones para proteger nuestras especies y ecosistemas. Toda acción cuenta!


Más información: Natalia Ocampo-Peñuela, ocamponata@gmail.com
Referencia: Ocampo-Peñuela N y Pimm SL. 2014. Setting practical conservation priorities for birds in the Western Andes of Colombia. Conservation Biology 28: 1260-1270.

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