Conectando paisajes fragmentados con el bienestar humano

Por Andrés Felipe Suárez-Castro y Matthew Mitchell (University of Queensland)

Mensajes clave:


Los paisajes naturales han sido fragmentados en la mayoría de regiones del planeta


La fragmentación no impacta únicamente la biodiversidad, sino que también perturba la provisión de servicios ecosistémicos


Proponemos un nuevo marco conceptual que examina la oferta, la demanda y el flujo de servicios ecosistémicos, con el fin de evaluar los impactos de la fragmentación en diferentes ecosistemas


Los efectos de la fragmentación sobre la provisión de servicios ecosistémicos pueden ser positivos o negativos


Probablemente usted ha visto un paisaje fragmentado. Mire a través de la ventana de un avión en diferentes regiones del mundo y podrá ver pequeños parches de bosques o sabanas rodeados por casas o campos agrícolas. La fragmentación es el rompimiento de zonas naturales, hábitats y ecosistemas en áreas más pequeñas, las cuales se encuentran aisladas por una matriz con propiedades distintas a la del hábitat original. Actividades tales como la expansión de la agricultura, el crecimiento urbano, la construcción de vías y represas provocan la fragmentación, lo que genera grandes impactos no solo sobre la biodiversidad, sino también sobre los bienes y procesos que generan un bienestar para las comunidades humanas: los servicios ecosistémicos.

Los servicios ecosistémicos incluyen materiales como comida, madera y agua; procesos como la polinización, el control de plagas, la prevención de inundaciones y la purificación del agua; además, existen beneficios más intangibles como el enriquecimiento estético y espiritual, así como oportunidades para recreación y educación.

Aunque la perspectiva de conservación a través de los servicios ecosistémicos tiene algunos contradictores, quienes sugieren que extrae el valor intrínseco a la naturaleza y la mercantiliza, no existe duda que los humanos necesitamos de los ecosistemas para nuestro bienestar. A su vez, estos servicios requieren de la biodiversidad, por lo que los impactos sobre las especies y los procesos ecosistémicos pueden impactar negativamente los beneficios que las personas adquieren de las áreas naturales.

Uno de nuestros intereses ha sido identificar cuál es el efecto de las transformaciones a nivel de paisaje sobre la provisión de servicios ecosistémicos. En este sentido, recientemente desarrollamos un marco conceptual que busca incentivar el desarrollo de investigaciones que permitan entender la relación entre la fragmentación, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. El conocimiento en esta área es crítico si queremos manejar adecuadamente los paisajes con el fin de optimizar la provisión de servicios ecosistémicos y conservar simultáneamente las especies y los hábitats naturales.

Oferta, demanda y flujo de servicios ecosistémicos

La parte central de nuestro marco conceptual es la idea de que la provisión de servicios ecosistémicos depende de la oferta, la demanda y el flujo. En primer lugar, un ecosistema tiene un potencial neto para generar un beneficio a las personas. Este potencial puede ser algún bien (ej. comida o madera), algún proceso (ej. filtración o retención de agua), o alguna experiencia (ej. recreación, avistamiento de aves). A su vez, debe haber una demanda por parte de las personas hacia ese bien, proceso o experiencia. Si no existe la necesidad de conseguir comida, madera, agua limpia u oportunidades de recreación, un servicio ecosistémico no puede ser percibido. Finalmente, las personas tienen que interactuar con los ecosistemas para obtener el beneficio. Esta interacción es la que conecta la oferta con la demanda y produce un flujo. Los flujos ocurren cuando las personas realizan actividades tales como la recolección de madera del bosque, la caza, la toma de agua limpia o la recreción al aire libre.

Para la mayoría de los servicios, los flujos dependen del movimiento de organismos, materia o personas. Como un ejemplo, piense en un parque local o un humedal donde las personas quisieran ir a observar aves. Este servicio depende de la capacidad del área para soportar una diversidad de especies de aves (la oferta), la presencia de personas a las que les gusten las aves y no les importa levantarse temprano (la demanda), pero también de la habilidad de las personas para acceder a los parques o humedales (el flujo). Si el área es remota, o no es fácil acceder a ella, entonces la actividad de ir a observar aves no será muy frecuente, a pesar de la presencia de especies únicas y personas interesadas en esta actividad. En este sentido, debe haber una conexión entre estos dos elementos que evite que la provisión de este servicio sea pequeña o inexistente.

Otros servicios también dependen del movimiento para que exista una provisión. Por ejemplo, la polinización de cultivos depende de la capacidad de los polinizadores para moverse entre parches de bosque hacia los campos agrícolas. De la misma manera, el control de plagas requiere del movimiento de insectos benéficos desde los ecosistemas aledaños, la provisión de agua depende de la extracción de agua superficial o subterránea para que la gente pueda consumirla, las pesquerías del movimiento de pescadores hacía y desde los ríos, y los servicios educativos o de recreación dependen de las posibilidades de acceso hacia las áreas naturales.

Efectos contrastantes de la fragmentación

Lo que hemos encontrado es que la fragmentación puede impactar estos flujos de maneras contrastantes. Los caminos, las casas, los campos agrícolas y otras perturbaciones producidas por el hombre a menudo afectan la capacidad de los organismos para moverse libremente a través del ecosistema, lo que genera cambios en la conectividad a medida que el paisaje es fragmentado (Figura 1). Además, parches más pequeños pueden tener efectos adversos en la capacidad de los hábitats naturales para suplir servicios.

Figura 1. Dos posibles efectos de la fragmentación en la provisión de servicios ecosistémicos

Figura 1. Dos posibles efectos de la fragmentación en la provisión de servicios ecosistémicos

Sin embargo, la fragmentación también puede tener efectos positivos. Al ubicar las áreas de oferta y demanda más cerca, el flujo de servicios puede incrementar. Es bien sabido que pequeños parches de bosque intercalados con áreas de cultivo son efectivos al aumentar la polinización o el biocontrol. Debido a que los polinizadores pueden moverse únicamente distancias específicas a través de los paisajes, parches pequeños y regularmente espaciados proveen una distribución más homogénea de organismos que un parche grande. El mismo principio aplica para humanos también. El flujo de servicios ecosistémicos puede aumentar al incrementar la intercalación de personas y ecosistemas. Parques más fragmentados, pero distribuidos en áreas mayores pueden incrementar el número de visitas, con consecuencias positivas para la salud humana.

Debido a estos efectos contrastantes, la predicción de los efectos de la fragmentación sobre la provisión de servicios ecosistémicos es mucho más complicada de lo que pensábamos (Figura 2). Mientras que niveles extremos de fragmentación causan probablemente niveles de pérdida de biodiversidad que resultarán en una reducción significativa de los servicios ecosistémicos, niveles intermedios pueden maximizar el flujo y la provisión donde la intercalación es importante. Para otros servicios donde la conectividad del paisaje es clave, la fragmentación puede conllevar a una pérdida rápida del servicio debido a la pérdida simultanea de biodiversidad y conectividad. Entender que la fragmentación tiene estos efectos complementarios sobre los servicios ecosistémicos en paisajes dominados por el hombre constituye un cambio significativo en nuestra forma de pensar.

Figura 2. Si la fragmentación del paisaje afecta negativamente la oferta del servicio (panel izquierdo), pero positivamente el flujo del servicio (panel de la mitad), entonces patrones complejos de provisión de servicios ecosistémicos en paisajes fragmentados pueden ocurrir (panel derecho).

Figura 2. Si la fragmentación del paisaje afecta negativamente la oferta del servicio (panel izquierdo), pero positivamente el flujo del servicio (panel de la mitad), entonces patrones complejos de provisión de servicios ecosistémicos en paisajes fragmentados pueden ocurrir (panel derecho).

El siguiente reto consiste en probar este marco conceptual en paisajes reales. Necesitamos información sobre las relaciones específicas entre la fragmentación y la provisión de servicios, así como de los mecanismos que generan estos patrones a través de diferentes servicios y tipos de paisajes. Finalmente, es necesario integrar este conocimiento científico dentro de políticas de uso de la tierra que varían a diferentes escalas, con el fin de crear paisajes sostenibles y multifuncionales.


Más información: Andrés Felipe Suárez-Castro a.suarezcastro@uq.edu.au

Referencia: Mitchell MGE, Suarez-Castro AF, Martinez-Harms M, Maron M, McAlpine C, Gaston KJ, Johansen K y Rhodes JR. 2015. Reframing landscape fragmentation’s effects on ecosystem services. Trends in Ecology and Evolution 30: 190-198.

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