Agua, aves y prevención de derrumbes

Tres servicios ecosistémicos, una estrategia

Por Natalia Ocampo-Peñuela (ETH Zúrich, Switzerland).

Figura 1. Derrumbe cerca de la ciudad de Manizales, Colombia en octubre de 2011

Figura 1. Derrumbe cerca de la ciudad de Manizales, Colombia en octubre de 2011

Los Andes, una de las cadenas montañosas más largas y jóvenes del mundo, atraviesa Suramérica de Norte a Sur pasando por Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, y Colombia. Gracias a los diversos ecosistemas que cubren los Andes, sus vertientes y los valles que separan sus cordilleras, estas montañas son un hotspot de biodiversidad mundial, especialmente cuando se cruzan con el trópico en los países del norte de Suramérica.

En Colombia, los Andes definen una gran porción de los ecosistemas del país, generan la mayoría del agua que beben los colombianos y sostienen una alta concentración de biodiversidad, incluyendo muchas especies endémicas que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo. Además de ser importantes para el agua y la biodiversidad, los Andes Colombianos sirven de hogar a más del 60% de la población Colombiana. Las ciudades más pobladas y muchas pequeñas poblaciones reposan sobre las laderas andinas.

Los ecosistemas naturales en los Andes van desde el páramo a gran altitud, hasta los bosques de tierras bajas, pasando por bosques alto-andinos, andinos, y sub-andinos. Cada uno de estos ecosistemas tiene distintas especies de plantas y animales. El páramo es el ecosistema más importante para la producción de agua porque las plantas que habitan en éste son capaces de capturar agua de la niebla que cubre el paisaje. Este proceso permite que el agua sea purificada y transportada por gravedad hacia las zonas bajas a través de ríos, riachuelos y cuerpos de agua subterráneos. Adicionalmente, nacimientos espontáneos de agua a lo largo de la montaña complementan el agua que viene de los páramos y aquella aportada por la precipitación.

Estas concentraciones y flujos de agua a lo largo de la montaña son regulados por las plantas que absorben el agua y luego la liberan mediante la evapotranspiración. Cuando las plantas no están presentes y los bosques son reemplazados por pasturas para ganadería o monocultivos, el agua se acumula en el suelo y este se desprende en forma de derrumbes. Algunos de estos derrumbes son naturales y se explican por la composición arenosa de los suelos andinos, que tienen una alta influencia volcánica. Pero la mayoría de estos derrumbes son causados por la ausencia de plantas para absorber el agua, la fragilidad de suelos compactados, erosionados y mal manejados.

Estos derrumbes pueden ser desastrosos, llevando con ellos vidas humanas y de animales, generando alto impacto y ocasionando altos costos por la emergencia que demanda su control. Un ejemplo de esto fue el derrumbe que ocurrió cerca de la ciudad de Manizales en octubre de 2011, el cual rompió dos de las tuberías principales que transportaban el agua desde la Reserva de Rio Blanco hacia este centro urbano (Figura 1). A causa de este derrumbe, ocurrido en zona de alta pendiente y sin cobertura boscosa, los más de 400,000 habitantes estuvieron sin agua durante 10 días, incluso emigrando temporalmente de la ciudad por sugerencia de sus mandatarios. Este derrumbe le costó a la ciudad de Manizales y a su compañía de acueducto “Aguas de Manizales” millones de dólares en pérdidas.

¿Tal vez este y muchos otros derrumbes pueden prevenirse con restauración de bosques en zonas de alta pendiente? – ¿Qué pasaría si esta restauración de bosques la hacemos en sitios favorables para especies de aves amenazadas?

Las compañías de acueducto, como Aguas de Manizales, tienen como principal objetivo proveer agua a los habitantes de las ciudades y preferiblemente agua que sea potable. Debe tenerse presente que la cantidad y calidad del agua que estos acueductos transportan hacia las casas de los colombianos, depende de lo que suceda en los páramos y bosque andinos, los principales productores de agua en Colombia. Esta es la razón principal de la existencia del Artículo 111 de la Ley 99 de 1993 de Colombia. En este artículo se define la importancia de la conservación de las cuencas hídricas, abastecedoras del recurso agua para las ciudades. Así mismo, regula la compra de tierras o pago por servicios ecosistémicos para proteger la cuenca, mediante la inversión anual del 1% de las ganancias de las empresas de acueducto durante 15 años (empezando en 1999). Esto significa que anualmente deberían existir fondos dedicados a la compra de tierras o pago por servicios ecosistémicos para la conservación de cuencas en todo Colombia.

Desafortunadamente, un estudio de la efectividad de este artículo luego de 15 años reveló que sólo el 0.12% de las ganancias anuales fue invertido en la compra de tierras para conservación y que menos de la mitad de los municipios y solo un tercio de los departamentos aplicaron la ley. Esta herramienta jurídica está siendo subutilizada por los gobiernos locales y empresas de acueducto. Desde luego, algo de esta inactividad se explica por la corrupción de algunos sectores del gobierno e intereses privados. Sin embargo, tal vez otra razón para la falta de aplicación del Artículo 111 es que las empresas no tienen la capacidad o experiencia para seleccionar las tierras que deberían comprarse y priorizar aquellas que logren mejores impactos sobre la conservación del recurso hídrico.

Precisamente, esta es la contribución del presente estudio para la conservación en Colombia. Mediante el uso de sistemas de información geográfica (SIG), generé un simple mecanismo de priorización de áreas para la protección contra derrumbes, conservación de agua y restauración de hábitats de aves vulnerables a la extinción. Presento un ejemplo de aplicación de la herramienta en la Reserva Natural Rio Blanco, propiedad de la empresa de Acueducto Aguas de Manizales (Figura 2).

Figura 2. Localización del área de estudio. A) Mapa de Colombia mostrando cobertura boscosa, parques nacionales, y la región de los Andes Centrales. B) Reserva Natural Rio Blanco, Manizales, y el Parque Natural Nacional Los Nevados

Figura 2. Localización del área de estudio. A) Mapa de Colombia mostrando cobertura boscosa, parques nacionales, y la región de los Andes Centrales. B) Reserva Natural Rio Blanco, Manizales, y el Parque Natural Nacional Los Nevados

Con el objetivo de identificar las áreas importantes para la prevención de derrumbes, generé un índice de susceptibilidad a derrumbes que tiene en cuenta la pendiente, la cobertura boscosa, la proximidad a cuerpos de agua y la orientación. Para cada característica, asigne valores indicativos de su impacto sobre los derrumbes para obtener un índice de 0 a 100, siendo 100 la mayor vulnerabilidad a derrumbes. Por ejemplo, una pendiente de más de 60% tiene un valor de 30, al igual que la carencia de cobertura boscosa. Áreas muy pendientes, cerca de cuerpos de agua, sin bosque y de orientación hacia el sur, tienen la mayor vulnerabilidad a derrumbes.

Para comprobar la precisión del índice de vulnerabilidad a derrumbes, usé datos de presencia y ausencia de derrumbes en la zona. El índice es capaz de predecir la presencia de derrumbes en el 90% de los casos. Adicionalmente, puede predecir la ausencia de derrumbes en un 40% de los casos. Dado que lo importante es prevenir los derrumbes, el índice que generé es apropiado para el objetivo. Además de prevenir derrumbes, la idea es priorizar áreas con altas concentraciones de aves vulnerables a extinción. Para tal fin, seleccioné especies de aves que tuvieran distribuciones restringidas y/o estuvieran clasificadas en una categoría de amenaza. Con los rangos de distribución refinados por las preferencias altitudinales de las especies, sumé sus distribuciones para obtener una capa de concentración de especies vulnerables a la extinción.

Con el fin de generar las prioridades finales para la compra de tierras para prevención de derrumbes y conservación de aves, sobrepuse las capas del índice de vulnerabilidad a derrumbes (convertido a capa binaria de presencia/ausencia), con la capa de concentración de especies de aves vulnerables (también convertida a capa binaria con alta/baja concentración). El resultado es un mapa en el que se pueden identificar áreas con alta vulnerabilidad a derrumbes y que, de ser protegidas, contribuirían a la conservación de aves en peligro. Finalmente, para refinar incluso más las prioridades y determinar predios específicos para la compra de tierras usando recursos del Articulo 111, generé una capa de priorización que identifica áreas para restauración de bosques en zonas que previenen derrumbes y conservan aves (Figura 3, fucsia). Unas de las zonas prioritarias para la restauración urgente son aquellas aledañas a derrumbes que ya ocurrieron, para prevenir futuros eventos (Figura 3, morado, y agua marina).

Figura 3. Áreas prioritarias para la restauración carentes de cobertura boscosa, con alta vulnerabilidad a derrumbes, y altas concentraciones de aves endémicas y amenazadas en la Reserva Natural Río Blanco.

Figura 3. Áreas prioritarias para la restauración carentes de cobertura boscosa, con alta vulnerabilidad a derrumbes, y altas concentraciones de aves endémicas y amenazadas en la Reserva Natural Río Blanco.

Mediante el uso de simples técnicas de mapeo espacial, logré hacer recomendaciones prácticas a la compañía de acueducto Aguas de Manizales y generar un mecanismo que puede ser aplicado a otras regiones y en otros contextos. Esta herramienta demuestra situaciones de conservación en las que varios servicios ecosistémicos son protegidos al mismo tiempo, garantizando bienestar a los seres humanos y a la naturaleza.

La conservación del medio ambiente en el contexto actual debe incluir la protección de bienes y servicios a diferentes escalas y para distintos beneficiarios. El uso de las herramientas jurídicas existentes y la creación de nuevos mecanismos legales de conservación, es un paso importante para contribuir a la protección de nuestros recursos y la biodiversidad.

Más información: Natalia Ocampo-Peñuela (ocamponata@gmail.com).

Referencias

Ocampo-Peñuela, N. and Pimm, S. L. (2015). Bird conservation would complement landslide prevention in the Central Andes of Colombia. PeerJ 3: e779; DOI 10.7717/peerj.779.

Rudas, G. (2010). Quince años de implementación de las inversiones obligatorias en la conservación de las cuencas abastecedoras de acueductos municipales. Bogota, Colombia, Fondo Patrimonio Natural.

Jarvis, A., Reuter, H., Nelson, A. and Guevara, E. (2008). Hole-filled SRTM for the globe Version 4.

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